Llevamos 326 días de 2008 y faltan 40 para acabarlo
Señor, aquí me tienes esperándote
fervoroso y desnudo
con mi pequeña lámpara encendida
a los pies del futuro
no sé porque horizontes tu silueta
ha de asomarse al mundo
cuando tú llegues besaré la tierra
en señal de saludo
y apagaré mi lámpara, ya inútil
en tu día profundo.
Cuando tú llegues abriré mis puertas
para que entre el júbilo
del viento y para ver los nuevos signos
de los cielos nocturnos...
porque se poblarán de estrellas nuevas
los cielos del futuro
cuando bajo los pechos de los hombres
se callen los orgullos...
y en nuestros ojos quedarán tan sólo
rencores moribundos,
deshaciéndose en lágrimas, fragantes,
como de un llanto tuyo.
Cuando tú llegues guardaré silencio
hacia ti tenderé mi pensamiento
minuto tras minuto
para que quede azul y como enfermo
de un largo plenilunio.
Y cuando llegues, besaré la tierra
en señal de saludo.
El silencio de Dios es elocuente:
Habla Su creación, la tierra toda.
Y nos dice que está triste porque no la cuidamos.
Nos cuenta que se duele por nuestro abandono.
Se queja de que no le prestamos la suficiente atención.
Mas,
¿Cómo escuchar si nuestros oídos están tapados?
¿Cómo oír entre el ruido que nos ahoga?
¿Cómo entender un lenguaje que ya nos es ajeno?
El silencio de Dios es elocuente:
Habla Su Creación, la tierra toda.
Y nos recuerda Su fidelidad infinita.
Y Su omnipresencia continua.
Y Su bondad inmensa.
Y Su entrega absoluta.
Y Su cuidado eterno.
Y Su amor sin fin.
El silencio de Dios es elocuente.
Atiende,
mira,
escucha,
Dios no calla.
¿Hablarás tú con Él?
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
Defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neurales y de los neutronesd
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
Defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
Defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y de los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
Defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
Defender la alegría como un derecho
defenderla de dioses y de inviernos
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar...
Y también de la alegría.
La mano rígida y diestra
del verdugo afanoso
hiere la lluvia y la reprende.
Y gritan los diarios sus consignas
y alarman las sirenas
y rechinan los engranajes
y se recitan los nombres de la muerte.
Pero, menospreciada e imperceptible,
la sombra del amor aguarda
en inminencia permanente
porque aún su luz inevitable
fragua caminos generosos
y, entre los sojuzgados,
respira y reverdece
Y pasa la vida sin defenderse,
y es Dios quien pasa y nada le detiene.
Confusiones a favor del Imperio
Cuando dijiste: ¿Dad al César lo que es del César?,
algunos entendieron mal
y se lanzaron de candidatos.
Otros, fundaron Wall Street
Hay más prestigio con azúcar que con sal
Los falsos seguidores
no quieren ser sal de la tierra :
Defienden la noche del desorden
aman las buenas vajillas,
les importa un pito el prójimo
y son demócratas por excelencia
Misión improrrogable
Me envías como cordero
a un medio de tigres.
a eso vine:
a dar testimonio de Tu luz
Julio Iraheta Santos
Yo amo al Señor Jesús, varón de Galilea
porque vivió entre gentes comunes como yo
porque su vida entera la pasó en una aldea
y como un artesano sencillo trabajó
yo dejaré a los otros que como Rey le canten
yo amo al Cristo sencillo de las gentes comunes,
a Aquél que entre las cosas vulgares se movió.
Anduvo entre los pobres, anduvo entre mendigos
fueron los descastados y enfermos sus amigos
vivió entre los perdidos como un hermano bueno
y nada de lo de ellos le fue jamás ajeno.
Yo sé que todavía Jesús busca a la gente
entre los callejones oscuros y sombríos
y que su amor se tiende como sólido puente
para que pase el hombre los impetuosos ríos.
Yo sé que ahora mismo Él va por los senderos
dando consuelo a todos los que se encuentra a su paso
lo sé porque responde a mis ruegos más sinceros
lo sé porque yo siento el calor de su brazo.
Mi trabajo es humilde, mi hogar una cabaña
pero siempre la tengo para Él bien abierta;
su presencia invisible cada día me acompaña
y jamás ha dejado de llamar a mi puerta.
Yo dejaré a los otros que como Rey le admiren
y que en su regia estirpe todos ellos se inspiren;
yo amo al Cristo sencillo que vivió en Galilea
al Cristo del camino y la Cristo de la aldea
Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes.
Al principio la gente le escuchaba cuando hablaba,
pero poco a poco se fueron apartando,
hasta que no hubo nadie que escuchara las palabras del profeta.
Cierto día un viajero le dijo al profeta :
"¿Por qué sigues predicando?
¿No ves que tu misión es imposible? "
Y el profeta respondió:
"Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos,
pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí
Anthony de Mello.