Llevamos 326 días de 2008 y faltan 40 para acabarlo
( 1813-1855 ) Filósofo y "padre" del existencialismo, en "La enfermedad mortal"
Se ha dicho mucho sobre desperdiciar la propia vida. Sin embargo no hay más que una vida desperdiciada: la del hombre que la vivió toda engañado por los placeres y aflicciones de la vida, la del hombre que jamás llegó a ser consciente de sí mismo en cuanto espíritu, en cuanto yo. Eterna y decisivamente, o lo que es lo mismo, que jamás alcanzó a percibir en lo más profundo que Dios existe y que él mismo, su propio yo, existía delante de Dios. Muchos viven su vida así (...).
Cuando el reloj de arena de la temporalidad se detenga para siempre (...) la eternidad te preguntará como a todos y cada uno de los millones de seres humanos, sólo por una cosa: si has vivido o no en la desesperación"
( 1881-1955 ) Jesuíta, teólogo y paleoantropólogo, en "Ciencia y Cristo"
"Cristo no es un accesorio sobreañadido al mundo, un ornamento, un rey como los que nosotros hacemos, un mero propietario (...):
Es el Alfa y el Omega, el principio y el fin, la piedra, el fundamento y la clave de la bóveda, la Plenitud y lo Plenificante (...).
Es el Centro único, precioso y consistente, que chisporrotea en la cima venidera del Mundo, en oposición a las regiones oscuras eternamente decrecientes, en que se aventura nuestra Ciencia (...).
La Ciencia no debe, pues, turbar nuestra fe con sus análisis. Por el contrario, debe ayudarnos a conocer, comprender y apreciar mejor a Dios. Por mi parte estoy convencido de que no hay más poderoso alimento natural para la vida de fe que el contacto con las realidades científicas"
Pensador español contemporáneo, en "Porqué soy cristiano"
Jesús hizo también una promesa. El Amor –el ágape- acabará triunfando sobre el Mal y sobre la Muerte. Para comprobarlo habrá que ponerlo en práctica. No hay forma de saber si será así o no. Más aún, todo parece apuntar a que el Mal es más poderoso. ¿Debo fiarme de esta promesa? ¿Será Jesús Fiel? Aquí es donde tengo que tomar una decisión: voy a fiarme de Él, a ver qué pasa. La tarea de los cristianos, cómo dice la Carta de Pedro es acelerar la venida del Reino de Dios. Pues, por mí, que no quede.
Filósofo cristiano, "padre" del personalismo, en "Los cristianos ante el problema de la paz"
No. El amor a la paz no tiene nada que ver con ese pacifismo de los tranquilos, con ese paraíso para profesores puntuales y colegiales demasiado dóciles. ¡Nosotros contemplamos desde aquí el mundo futuro! Tan bien ordenado, tan bien arreglado en la mediocridad y en la seguridad contra todo riesgo que ninguna juventud, ninguna locura, encontrará en ella sitio. Ciudad de los prudentes, ciudad de las almas muertas y de las seguridades viles. 
No. Esta no es la ciudad heroica del cristiano. Si es en nombre de ese pacifismo como vienen a predicarnos esos intelectuales que gustan de las cátedras y las tribunas -no porque en ellas se enseñe, sino porque se está sentado-, la Historia les advierte: continuad ofreciendo a unos labios jóvenes esta bebida insulsa, a unos corazones intactos esta Utopía sedentaria...pero entonces no os extrañéis ya de que la juventud vaya a buscar en otra parte un licor más fuerte y más irritante, según la necesidad, que vuestra insípida manzanilla
( 1929-1968 ) Pastor bautista, defensor no-violento de los derechos civiles de los negros norteamericanos asesinado a los 39 años, en "Porqué no podemos esperar"
Profundamente desalentado, he llorado sobre la laxitud de la Iglesia...Sí, la Iglesia es para mí el cuerpo de Cristo, mas ¡ay!, cómo hemos envilecido y herido este cuerpo con la negligencia social y con el temor a convertirnos en posibles miembros disconformes. Hubo una época en que la Iglesia fue muy poderosa: cuando los cristianos primitivos se regocijaban de que se les considerase di8gnos de sufrir por sus convicciones. En aquella época, la Iglesia no era mero termómetro que medía las ideas y los principios de la opinión pública. Era, más bien, un termostato que transformaba las costumbres de la sociedad...
En la actualidad todo ocurre de modo muy distinto. Y es que la Iglesia contemporánea es a menudo una voz débil y sin timbre, de sonido incierto. Es que, a menudo, es defensora a todo trance del "status quo"...Si la Iglesia de hoy no recobra el espíritu de sacrificio de la Iglesia primitiva, perderá su autenticidad, echará a perder la lealtad de millones de personas y acabará desacreditada como si se tratara de algún club social irrelevante, desprovisto de sentido para el siglo XX
Nacido en Suiza en 1934-, comisionado especial de la ONU para el derecho a la alimentación, en "Los nuevos amos del mundo"
Cada siete segundos, en la tierra, un niño menor de 10 años, muere de hambre. R. Debray no dudaba en llamar a estos pequeños los "crucificados desde que nacen (...)".
La destrucción de millones de seres humanos por el hambre se realiza con una especie de gélida normalidad, a diario y en un planeta que rebosa riquezas (...).
La ecuación es sencilla: quien tiene dinero come y vive; quien no lo tiene, se queda inválido o muere. El hambre persistente y la desnutrición crónica son obra del ser humano. Son el resultado del orden asesino del mundo. Quien muere de hambre es víctima de un asesinato (...).
La realidad del mundo globalizado consiste en una sucesión de islotes de prosperidad y riqueza que flotan en un océano de pueblos agonizantes.
( 1906-1945 ) Pastor evangélico alemán asesinado por el régimen nazi a los 39 años, en "El precio de la gracia"
La gracia barata es el enemigo mortal de la Iglesia. Hoy combatimos a favor de la gracia cara (...). La gracia barata es la justificación del pecado y no del pecador (....). El cristiano así, no tiene que seguir a Jesús; le basta con consolarse en esta gracia (...) Es la predicación del perdón sin arrepentimiento (...), es la gracia sin seguimiento de Cristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado (...). La gracia cara es el Evangelio que siempre hemos de buscar, son los dones que hemos de pedir, es la puerta a la que se ha de llamar. (....)
Es cara porque le pide al hombre la vida; es gracia porque le regala la vida; es cara porque condena el pecado, es gracia porque justifica al pecador. Sobre todo es cara porque le ha costado cara a Dios, porque le ha costado la vida de su Hijo y porque lo que ha costado caro a Dios no puede resultarnos barato a nosotros. Es gracia, sobre todo, porque Dios no ha considerado a su Hijo demasiado caro con tal de devolvernos la vida, entregándolo por nosotros. La gracia cara es la encarnación de Dios